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jueves, 17 de febrero de 2011

ADMITO QUE ESTUBA EQUIVOCADO.

Admitir una equivocación es asunto de convicción.
Pensaba que la represión aquí ya no se ejecutaba: Que equivocado estaba.
Las vejaciones policiales siguen practicándose sin ningún pudor, así se evidenció con este comunicador.
La policía sigue igualita, aunque sus locales lo hayan “pintado de otro color en el fondo siguen siendo grises en su actuación”.
¿Donde está la civilización? ¿Oh es que atropellando es que demuestran su formación?
Que aberración, el atraso persiste en nuestra nación.
La represión sigue latente: Con los comunicadores y con todas las gentes.
Eso fue un acto de bajeza, no hay razón para actuar con tanta insolencia.
No entiendo porque los policías se muestran tan prepotentes, y sin embargo son tan condescendientes con los delincuentes.
Con el comunicador Manuel Ureña, la policía de Macorís no fue consecuente, diferente a que si hubiese sido un delincuente.
Por solo Manuel Ureña intentar tomar la versión de un Maestro apresado. Ureña fue empujado y maltratado: ¡Oh Dios! pensaba que esa represión la habíamos superado, o era cosa del pasado.
Aun seguimos igual de atrasado. Y esa práctica no se ha descontinuado.
Continúan los atropellos como en los 12 años, por lo menos eso es lo que los policías han demostrado.   
Parece que los policías no tienen formación, eso es lo que demuestra su arbitraria actuación.
La implementación de la reforma policial se hace latente, de la policía hay que sacar a muchas gentes; ojala que esto lo entienda el presidente.
Aunque depuraron a dos o tres, lo deben hacer una y otra vez.
Es una institución con muy poca credibilidad, todo el pueblo sabe que es verdad.
¿Qué cuando esta institución mejorara? Cuando ya no haya humanidad. 

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